El proyecto de la Iglesia Católica toma como inspiración el simbolismo de los ángeles, criaturas celestiales en la tradición católica, cuyo propósito es servir a Dios y guiar a los seres humanos hacia el bien. Este concepto se materializa en la arquitectura de la iglesia y su capilla, donde las formas evocan las alas de ángeles, transmitiendo una sensación de protección y elevación espiritual. Desde una vista en conjunto, las estructuras imitan sutilmente el contorno de alas extendidas, creando una conexión visual que refuerza la esencia celestial y sagrada del lugar de culto, invitando a los fieles a experimentar un ambiente de paz y devoción.